A través del bautismo, nacemos de nuevo por medio del regalo de Dios y se nos da un lugar dentro de la familia de la iglesia. Tal como en la mayoría de nuestras familias, heredamos un vocabulario o narrativa, en este caso los actos poderosos de Dios narrados en las Sagradas Escrituras. La narrativa que heredamos es no solamente del pasado, sino una dentro de la cual se nos invita en el presente y nos da poder por el Espíritu a encarnarla en nuestras vidas, aquí y ahora. Por medio del bautismo, formamos parte de la narrativa manifestada
de la gracia de Dios.
– De la introducción